Nuestra historia

Acerca de nosotros

Hola, mi nombre es Ema Céspedes, pero puedes llamarme Ema
Soy agrónoma de profesión, y esta historia comienza entre semillas, viento y mar.

Nuestro vivero surge como respuesta a la necesidad de restaurar ecosistemas degradados y fortalecer la biodiversidad insular, mediante la producción de especies adaptadas a las condiciones específicas del territorio. Este trabajo se desarrolla a través de prácticas sustentables y técnicas de propagación que respetan el equilibrio natural del entorno.

Mi experiencia como viverista me ha permitido comprender la fragilidad de este ecosistema y la importancia de intervenir con responsabilidad, reconociendo que la naturaleza mantiene su propio equilibrio, donde da y quita.

En este contexto, invito a conocer y valorar la botánica de la isla, tanto en sus especies endémicas como introducidas, entendiendo la convivencia que se genera entre ellas.

El llamado es a contribuir desde nuestras posibilidades, promoviendo mejoras que no alteren los procesos naturales propios del ecosistema.